En el espíritu de nuestros tiempos: meditar

"Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro."

Santiago Ramón y Cajal, neurocientífico

El budismo sostiene que todas las personas queremos dejar de sufrir y ser felices. Aún las mentes más perturbadas, aún quienes se lastiman a sí mismas y dañan a otras personas, quieren dejar de sufrir y ser felices.

No por nada la humanidad ha practicado la meditación, una técnica que nos aleja del sufrimiento y nos acerca a la felicidad, desde hace milenios. Existe registro de esta forma de entrenamiento de la mente desde hace unos 2 mil 500 años en culturas de todo el planeta: en oriente, en oriente medio y en occidente, así como a través de la medicina y las danzas tradicionales americanas y africanas.

Por otro lado, la investigación científica en torno a la meditación ha estado en expansión desde hace unos treinta años, a lo largo de los cuales la ciencia ha comprobado la capacidad de la meditación para modificar nuestro cerebro, nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestros comportamientos y, por tanto, nuestro bienestar.

Teniendo esto en cuenta, es claro por qué Ana Vargas afirma que la meditación es su mapa hacia el Auto Reconocimiento.

¿Qué ciencias estudian el cerebro y nuestros comportamientos?

Las neurociencias son una rama de la medicina que estudia el sistema nervioso, es decir, el cerebro, la médula espinal y los nervios distribuidos por todo el cuerpo. En muchas ocasiones escucharemos neurociencias, así en plural, porque se trata de una ciencia interdisciplinar, en otras palabras, una en la que convergen diferentes objetos de estudio y campos del conocimiento, como la anatomía, la embriología, la bioquímica, la farmacología, la psicología y la neurología.

Un descubrimiento central dentro de las neurociencias es la revelación de que el sistema nervioso está conformado por células independientes: las neuronas, unas células que se comunican a través de actividad eléctrica que puede ser observada, medida y estimulada por modernos aparatos que nos ofrecen valiosísima información sobre el cerebro y, por tanto, sobre nuestras emociones y nuestros pensamientos.

¿Qué es la meditación?

Si hablamos de aquello que podemos observar: la meditación es un entrenamiento de la mente que nos ayuda desarrollar capacidades como la atención, la calma interior, la lucidez sobre nosotrxs y el mundo exterior, la concentración, el equilibrio emocional y la tolerancia. En otras palabras, hay verdad cuando decimos que a través de la meditación podemos alejarnos del sufrimiento emocional o mental, y podemos aspirar a ser felices, o mejor aún, serlo.

¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando practicamos la meditación?

Pues bien, cuando hacemos de la meditación un hábito constante, algunos de estos centros se modifican, por ejemplo:

• La corteza frontal se robustece. Esta zona es para las neurociencias algo así como el cuartel general del cerebro y es la que se encuentra más involucrada en la gestión de nuestras emociones. Si la robustecemos, fortificamos nuestro centro de control y con ello las funciones cognitivas superiores de nuestro cerebro: la memoria, las emociones, el control de los impulsos, la resolución de problemas, la interacción social y la función motora.

• La amígdala disminuye de tamaño. Este centro cerebral también está involucrado en la gestión de nuestras emociones, notoriamente con el miedo y la agresividad. Cuando nos encontramos en peligro o frente a una crisis su actividad es fundamental porque dispara alarmas y activa nuestros mecanismos de supervivencia. Sin embargo, cuando está hiperactivada y, por lo tanto, sufrimos de estrés crónico y ansiedad —o viceversa—, la amígdala detecta alarmas donde no las hay y, por lo tanto, percibimos problemas en todas partes.

• La corteza cingulada y la ínsula crecen. El alternador de nuestro cerebro entre lo consciente y lo inconsciente es la corteza cingulada. Cuando meditamos, buscamos estar en un estado de atención plena, para lo cual nos concentramos en nuestra respiración, escuchamos los sonidos que se producen en el ambiente —procurando no pensar en su origen ni en su destino— y atendemos las sensaciones de nuestro cuerpo —sin juzgarlas ni explicarlas, en el mejor de los casos, dejándolas suceder—.

Al fortalecer nuestra atención, reforzamos nuestras capacidades de comprender la información que percibimos a través de nuestros sentidos, de seleccionar aquello que es relevante y de tener vivencias conscientes, lo cual tiene un impacto directo en nuestro comportamiento y en nuestras emociones.

• Las ondas alfa se incrementan. Cuando las neuronas emiten sus descargas eléctricas producen un sonido, por lo tanto, dependiendo de la intensidad de la actividad de estas células se genera un ritmo diferente que es medido en ondas. El ritmo fundamental del cerebro es de 8 a 10 descargas por segundo, estas ondas se llaman alfa.

Las neurociencias han probado que la atención plena en lo que estamos haciendo se traduce en una sensación de bienestar, así, cuando estamos haciendo algo agradable o desagradable y pensando en otra cosa, se convierte en algo menos agradable o más desagradable.

¿Cuánto tiempo tengo que meditar para tener beneficios?

Efectivamente, para alcanzar los beneficios expuestos, debemos practicar la meditación de manera regular, como un atleta debe entrenarse para participar en un triatlón. Los estudios neurocientíficos han observado que a partir de los cinco días de haber empezado a meditar, entre 30 y 40 minutos, nuestro sistema nervioso empieza a moldearse, sin embargo, los cambios en la estructura del cerebro —o sea, cuando los centros cerebrales empiezan a robustecerse, a crecer, a disminuir y a fortalecer sus conexiones— son significativos a los dos meses de meditar al menos cinco días a la semana.

Dejémonos llevar por el espíritu de la época

Un mundo crecientemente incierto, pero también el desarrollo de las neurociencias, han dado un impulso a la práctica de la meditación. Si nunca hemos dudado que hacer ejercicio físico permite desarrollar nuestros músculos, ahora tenemos suficientes motivos para confiar que la meditación es un entrenamiento mental que nos faculta para amplificar la capacidad de observarnos mejor, de conocernos más profundamente y de tomar control sobre nuestras mentes para afrontar mejor el sufrimiento y para tener una mayor disposición de ser felices.


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